Tu cámara funeraria luce estupenda, esperando al final
de tu bendecida senda.
Tu distopía añorada, tu lujo asesino, tu callado embrujo,
Capaz de robar vida en una pajarita de papel para tu vuelo.
Sin flechas sin blanco, meciendo el amanecer huyendo
De la blanca paloma, rata que roba las ramas de nuestro sol,
Ramas podadas, un domingo cualquiera, una tarde cualquiera,
Anhelas dormirnos, pero escapamos de tu hechizo
Corriendo hacia nuestro amanecer de cien ramas
Nuestro sol, esperándonos tras la obtusa oquedad de tu reflejo
en una mancha trasparente, tu reflejo indecente, la sombra impertinente.
Destrucción alimentando tu ambición, lamiendo los duros callos,
De sus apestosos tronos, lodos, barro y ambición.
averno suero anestesia para tu babeante vuelo.
















