Vivir en un mundo polarizado en la desidia,
desmemoriados titulares,
Sufrir cada hora las cuchillas,
cada minuto un sonido chirriante
gritando su angustia.
Galvanizada existencia,
de entre los muertos,
reímos al amanecer.
Un sol mecido de felicidad,
la piel alegre,
la sonrisa abierta,
Ver un baúl cargado de recuerdos,
sentir tu existencia reciclada.
Las manos destructoras, fútiles,
parpadeantes ojos, caídos egos, valentía temerosa,
Temblorosa ante la siniestra sotana,
en el templo crucificado,
en la mesa de las apariencias.
Temblorosa ante el eco de sus palabras,
en fronteras destructoras,
escaleras hacia sus miedos.
Temblorosas ante las ruedas,
cíclico movimiento sobre sus tristes cimientos
Gire el mundo. ¡GIRE!
Gire tu odio de ruedas dentadas
para exprimir las nubes, para ahogar los mares.
Pedales, hechos álamos, lava escapando de rocas, un abrigo de cielo.
El verde reflejo de vida, impresionista en cada tallo, serena Gaía,
Horizontes siempre expectantes ante tus ojos,
Desechos en las manos de la guerra,
Seco olivo inunda el mundo
Inundan el mundo pálidos anhelos
oleos de la desolación,
bíblica visión, anhelado apocalipsis,
Muera el mundo para maquillar su tragedia
diluvio para asfixiar la mente.
La casaca condescendiente yergue
La falacia de su ego sobre su razón .
De cien caras, a conveniencia
de cien risas hipócritas, a conveniencia
Siempre atardece el lujo del oligarca,
en sus mano cien anillos y la infiel parca,
Hechizo corrompido de una casaca,
De rodillas, generosa y luminosa ante los reyes
Entre sus iguales, obtusa, traidora y bronca,
Soberbia con los desposeídos,
asesina y cruel casaca.
Casada con una bala en huelga de guerra.
















