El hijo de un espasmo sin orgasmo, anhelaba una
Imaginación que no era suya, una vida que desconoce,
Creyó encontrar verdad en unas hiedras que le hablaban.
En un oráculo llamando al deseo, en un oscuro confín
Perdió la razón, perdió la voz, encontró su desfigurada
Verdad en una lápida sin nombre.
Acaso un nicho es tu regalo, enamorado de las hipótesis,
acaso un sueño corrompido infanticida, sucia homicida,
Utilizando la sangre de sus niños para un caldo caníbal,
La pesadilla sin fin, en un sinfín de rotos brotes de envenenadas
Bocas. Parturientas traen al hijo del demonio en cada grito,
Contracciones para sus contradicciones, incoherencias,
En cada acto, en cada palabra, tupida red de escupidas
Arañas, es su beso maldito y obtuso, confuso odio.
El del venenoso en su verdad, ofidio danzando
Creyo ser un zahorí, resulto ser un zafio y rancio,
Fanfarrón, Le regale mis benditas vendas para su
Putrefacto retrato que envejece su alma.
















