Apremiar a los recuerdos a intuir
Abreviar al necio
Apremiar al estomago a digerir
Abreviar el tedio
Abdicar de mi destino
Olvidar sus excelsa envidias
Masticar lo trágico
Olvidar las ofensas malnacidas
Cualquier calle,
la chaqueta y
la tristeza,
aunque no merezca la pena, cuestionarse los porqué,
sólo los ineptos nunca dudan.
















