El ocaso al amanecer

Hálito

Dale un instante

Hálito

sostenido en una lagrima

tiembla en sus rasgados

Velos

Ella
se niega a ver
Incapaz de vislumbrar
más de un empañado deseo.

Palabras calladas
una vida silenciada
Susurran sus miedos
una huida programada

donde nadie la oirá
donde nada queda
donde nadie sueña
donde nadie espera

Anhelan
una oportunidad
Anhelan
escapar
De fuego arcilla
de un refugio interior
en llamas

Hundir
huida
sueño narcótico
en el ático
de un edificio
de apariencias

Sentidos volcados
un segundo
Violar sus sentidos
sus tímidos pasos
Arden
Fuego, arden, subyuga
pupilas
dilatadas
sus pupilas
ven otro mundo,

Sus inspiraciones
languidecen
sus latidos, caen
Caen
sus latidos, caen
Se hunden
Caen
sus latidos, caen
Caen, caen,
caen, sumergida
caen

Portan la muerta
disfrazada
de huida
Enmascarada
vida

Corroída cocina
tumbada en un suelo
pútrido mana
cimas
de consumida vida.

Sin montañas por escalar
Sin fotos para romper
Sin amor por olvidar

Sus amigos,
ciegos
Suero ciego
Su familia,
ciega

Nadie, nadie,
¡Nadie!
Nadie la ve cuando
pende de un hilo
sujeto
a la sombra
de un recuerdo

Enredada
en las crines de las nubes
abriendo las puertas
del cielo
con sus manos de hielo

Nadie la ve
¡Nadie!
sus parpados pierden
su pulso y cae
Cae hacia el oscuro
abismo

Duerme
En letargo infinito
Duerme
Nunca amara,
Nunca despertara
Nunca

Duerme
donde oscuridad, duerme
Duerme
donde vida, duerme
Duerme

Nadie
la vuelve a ver,
yace con la mirada fija
en blanco amanecer

su gato ronronea
adherido
a su frío, estático, estoico
pálido, blanco, hielo
Hielo, seco, hielo, hielo
Hielo, su cadáver
De hielo

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Acerca de ViZ3n

El poeta de la horas inquietas. Gato Cosmonauta, lobo de mar, observando sueños en cordilleras de interrogaciones. Coordinador del caos.

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