Las tres almas errantes,
despiertan
Avivan sus labios con leyendas olvidadas
Amanecer, en una prisión
Despiertan
Desvelan sus sombras,
tensas lágrimas
Condensadas
En el arco gris de una cárcel social,
despiertan
Un tejado de uralita
Gris, gris parte el cielo
Una sierra quiebra
Los días,
cardiograma
Capitalista
Derribadas, caen, cegadas, despiertan.
Precipitadas, derrumbadas en la sepultura
de las indiferencias
sumergidos en utópica lucha
despiertan,
sumirse en un trance
hipnótico, mecánico, monocromático
mecidos en la cuna taylorista
Sueñan una gesta comunista
Combaten
Con una canción nacida
de voluntades desechadas
en el cajón
de una historia pervertida.
Radiante sinestesia
desde un faro
canta las palabras del sabio de la barba eterna,
danzando en una tormenta
de masticadas palabras.
Paroxismo entre la sintaxis
del hombre de las siete vidas,
Siete vidas entona
melodías emanan luminosos
tres psiques presas en el abismo
de las puertas inciertas
Inútil intento
de huida
Desaparecer
en un pasillo
Ocres amarillos
trenes precipitados a un barranco cronometrado
De tiempo oprimido
de espacio partido.
Una sirena
ahoga la voz del viejo del faro
Unidos,
hundidos
en la más repetida pesadilla
















