Los humunus

Hace unos tres años aproximadamente, durante una expedición espeleológica encontramos unas cuevas, dentro de una gruta que conducían a un minúsculo valle inaccesible la mayor parte del año dado que dicha sima permanecía inundada.
Después de dos días de investigación dimos con una población formada por individuos que parecen pertenecer a una tribu antiquísima. Hemos establecido un cordón para preservar la zona. Los individuos en cuestión parecen haber sufrido una situación de aislamiento que les ha permitido mantener unas costumbres extemporáneas.
Poseen un lenguaje parecido al romance pero con una ingente cantidad de úes sustituyendo a las típicas vocales. De este modo en lugar de decir, que yo no he hecho nada, dicen, cu yu nu u ucho nudu. En un principio nos resultaba un tanto complejo mantener conversaciones coherentes pero a los pocos minutos manejábamos su lenguaje a la perfección.
Este lenguaje sumado a su extravagante fisonomía nos hizo dudar de su carácter totalmente sapiens quizás estuviésemos ante un asentamiento de alguna especie perdida de homínido superior, nada más lejos de la realidad, el problema es que su situación de aislamiento en la pequeña garganta les había provocado una regresión cultural, causada porque el escaso número de miembros en esta pequeña aldea, disponía de insuficientes recursos para su correcta nutrición, sumando a esta situación el alto número de relaciones endogámicas, dilatadas a lo largo de varios siglos, les había provocado una degeneración biológica. ¿Quién lo diría? Eran Homo sapiens…
Tras estudiarlos más intensamente y observando sus extraños ritos dedujimos que pertenecían a un cristianismo primitivo, barajamos la posibilidad de que en algún momento habían sido contaminados por algún clérigo extraviado. Tras escuchar sus leyendas, trasmitidas de forma oral, con la consiguiente perdida de rigor, hemos establecido una serie de analogías históricas que nos hacen especular que esta población vivía aislada desde el reinado de Rodrigo. En aquel tiempo decidieron que lo mejor era esconderse de la invasión árabe. Con lo cual quedó aclarado lo anacrónico de sus ritos. Desechada la teoría de la contaminación exterior comenzamos a estudiarlos pues sus hábitos nos podrían aclarar la, por otra parte no muy conocida, vida social en los pequeños asentamientos agrícolas de la Alta Edad Media.
La mujer en esta primitiva sociedad permanecía subyugada por el mandato de su hombre, éste prestaba más atenciones a sus aperos de labranza que a su propia mujer. Tratándola peor que a los animales de su rebaño, los muy cerdos. Golpeándolas a la menor oportunidad apenas les hablaban, ellas permanecían en un estado de sumisión en el que apenas levantaban la mirada del suelo y no se les permitía ningún tipo de contacto con el resto de los hombres. Incluso cuando una de nuestras compañeras científica se acerco a una de ellas fue agredida con una pequeña piedra, produciéndole una herida que le duro varias semanas. A partir de ese momento dejamos de confiar en estos aparentemente pacíficos seres y empezamos a verlos como lo que eran unos violentos deshumanizados. Claro está su ataque fue una respuesta al terror a cualquier cambio de estos pobres seres.
Una sociedad jerarquizada con un gobernador elegido de entre los miembros de la única familia aristócrata que habitaba este asentamiento, el resto de la población trabaja las tierras en una situación de semi- esclavitud. Siguiendo los mandatos de sus amos. Llevados por una inercia vital desastrosa donde el escaso acceso a los alimentos sumado a la falta de salubridad mantenida durante siglos les había provocado una mengua en sus costumbres. Situación establecida por los siglos de sumisión que les había llevado a perder cualquier tipo de esperanza de mejorar su calidad de vida, cumplían las órdenes de la nobleza local como autómatas. Los condes del asentamiento habían permanecido ocultos esperando la vuelta a la normalidad desde la invasión árabe. Con el paso del tiempo se habían acostumbrado a la vida en su guarida, olvidando como volver a la meseta, perdiendo cualquier recuerdo de su vida fuera de su minúsculo valle.
Decidieron hacer lo más cómoda posible la vida en esta gruta perdida. Con el paso de los siglos mantenida esta terrible situación los mas oprimidos habían comenzado a pasar a ser casi un homínido diferente, nosotros nos preguntábamos cómo era posible que no hubiese en ellos anhelos de libertad, pero claro vivían con el tremendo miedo de ser cruelmente asesinados por los árabes, en cuanto intentasen escapar de su segura gruta. Los árabes eran vistos por esta pobre gente como unos ogros malvados capaces de las más atroces salvajadas, ya que la visión trasmitida durante los siglos se había ido retorciendo hasta tal punto que aparecían ante ellos casi como seres demoníacos capaces de las más atroces salvajadas. Añadiendo a estas leyendas la traba de una clase aristocrática en la cual el problema de la endogamia se había acentuado claramente, el panorama se tornaba desolador pues de poco nos serviría estudiar este asentamiento ya que sus costumbres habían sido tergiversadas por el declive de su cultura. Decidimos ocultar el lugar exacto del asentamiento para protegerles. En un futuro lejano, quizás, se produzca un avance en su cultura o simplemente el paso del tiempo y la falta de diversidad genética acabe por hacer desaparecer la vida de la pequeña aldea perdida.

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Acerca de ViZ3n

El poeta de la horas inquietas. Gato Cosmonauta, lobo de mar, observando sueños en cordilleras de interrogaciones. Coordinador del caos.

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