Arrancando las etiquetas con las que han intentado marcarnos, postulando un discurso reivindicativo, contundente, para dar por concluido este apasionante experimento.
En el cual he centrado los ensayos en redefinir los límites de mi paciencia y las motivaciones de vuestros actos, dando por finalizado el estudio, escribo un catalogo de los descubrimientos realizados:
Pertrechado para la excavación con hoces para limpiar de mala hierba y martillos hechos palabras para liberar la tierra de estos infectos, obsesivos y arcaicos seres. Gasto carretes enteros intentando plasmar de la mejor forma posible el patético mundo de estos autócratas que se han otorgado el poder de decisión sobre las vidas ajenas. Realizando falsos testimonios ocultándose tras sus cadalsos. Persiguiendo, acosando de un modo obsesivo a cualquiera que anhele una vida diferente a la suya, incapaces de comprender lo bello de salir del camino que marcan sus retrógrados pensamientos, deberían venirse un día a zarcear, a reír, dejar de lloriquear e intentar ser un poco más felices.
He encontrado personajes de lo más grotesco imaginable.
Carentes de cualquier motivación, ideal, pensamiento ajeno a las más básicas pasiones humanas por encima de cualquier otro la envidia. Incapaces de comprender que el dinero no puede comprarlo todo. Venden hasta su identidad por un poco de papel, por un poco de influencia, por hacerse un hueco bajo los pantalones de sus amos o de las faldas de sus señoras.
Puedo afirmar y afirmo, que cuanto más limitada esta la mente de muchas personas más intransigentes se vuelven, más se obcecan en un dogma llevándolo como una pesada carga que les impide moverse con soltura. Incluso cuando son capaces de realizar labores complejas y sorprendernos por su monumental capacidad de servilismo, no tienen cintura y en cuanto se ven en una situación nueva son incapaces de evolucionar, demostrando cuan poco han cambiado estos personajes en los últimos años. Incluso cuando son jóvenes, sí sí, jóvenes de pacotilla no son más que unos carcas apestando a naftalina.
Protagonizado un ejercicio de decadencia mental que les ha llevado a convertirse en unos seres ineptos e infames. Tanta tecnología para tan escasa inteligencia, si se ven ante algo desconocido primero atacan y luego preguntan, en fin, como toda la vida. Llevando su sifilización del mundo hasta el final. Cimentando sus palabras con gestos y ademanes que me recuerdan demasiado a los señoritos que sólo podían respaldar sus actos con hostias o con el garrote, así sois unos fantoches de lo más normal, de lo más pelma y de lo más lerdo que se puede hallar en esta tierra.
Todo esto me ha dejado un poco desilusionado pues anhelaba un móvil un poco más siniestro pero no, estudiado el conjunto de sus acciones resultan sumamente patéticas y tristes, descalabradas cabezas llenas de aire y nada más, vamos les calculo aproximadamente medio dedo frente. La verdad en una primera impresión podría resultar una decepción enorme. Al contrario he vivido una experiencia del todo enriquecedora ampliando el catalogo de sentimientos con los que ampliar mi bagaje.
Revelando negativos para componer un collage de sentimientos listos para archivar en un álbum de fotos agrietadas en blanco y negro. Positivando emociones, envasando sensaciones en botellas para intentar que lleguen al otro lado del mundo, reciclando el delirio discordante y degenerativo presente en individuos perdidos en la inmensidad de una actitud rancia y anacrónica.
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Ahora dedíquense a protagonizar un nuevo teatro y den lastima pues es lo único que les queda, visto que les ha fallado todo lo demás ahora den pena, esto les sale genial. Es del todo innecesario que fuercen con una de sus mediocres interpretaciones es más que suficiente con que sigan como hasta ahora.
















