Entradas etiquetadas: verso
aquella llamada
Despertar el nudo En el estomago La cuerda tu distancia El nudo preso de angustia Salir a volar un paseo Donde nunca apareces Dudar un camino Hecho de luz, deshecho de lágrimas Dudar el camino, dudar, dudar, dudar Asentir al
aquella llamada
Despertar el nudo En el estomago La cuerda tu distancia El nudo preso de angustia Salir a volar un paseo Donde nunca apareces Dudar un camino Hecho de luz, deshecho de lágrimas Dudar el camino, dudar, dudar, dudar Asentir al
XXV
Ojos de luna dijo un nombre Y calló para siempre Pétalos cayeron Pero calló para siempre como una dalia negando su color calló Fue tan profundo el silencio Fue la pena, intensa hoguera Ciclón de lágrimas y silencios borro cien
24
Pasar página de un libro Que otros quieren escribir Contar el cuento que nadie Nadie, nunca, nadie quiere leer Vivir donde nadie quiere morar Soñar las pesadillas Que Nadie anhela Jalonar las huellas con palabras Perdidas, perdidas las huellas Del
23
En el andén hay una estela Y nadie sabe de quién En el andén claman sus pasos Y nadie sabe de qué Se evaden las huellas En un rincón hecho pedazos Buscando un motivo De oro y marfil En el
besar en aquel andén
Robarle un beso Al alma que cruza el tragaluz Asido a sus manos, hadas A sus manos, sueños Sus manos, fuego Robarle un beso De sus desvelos Asidos a sus manos A sus manos, a sus veladas manos SUS MANOS
besar en aquel andén
Robarle un beso Al alma que cruza el tragaluz Asido a sus manos, hadas A sus manos, sueños Sus manos, fuego Robarle un beso De sus desvelos Asidos a sus manos A sus manos, a sus veladas manos SUS MANOS
el camino del labriego
Cuantas veces quiero ¡Cuántas veces amor! ¡cuántas hojas! para escribir, sólo, tu nombre caminar una cuerda donde cantas saltos Senda donde el labriego espera, verte florecer Para indicarte el camino de jazmín, dalias y tú De verde, jalona el pasillo,
el camino del labriego
Cuantas veces quiero ¡Cuántas veces amor! ¡cuántas hojas! para escribir, sólo, tu nombre caminar una cuerda donde cantas saltos Senda donde el labriego espera, verte florecer Para indicarte el camino de jazmín, dalias y tú De verde, jalona el pasillo,
LLamaR
Dónde quedó el abrigo te cubría de besos Perdidos en el boulevard de tus labios Donde el eco de tu voz, reverbera una estela Y la sigues preso de la lluvia en tus ideas, la lluvia Piensas en llamar En
Empezar
andar el último y perdido vagón del último día, la última hora Navegar, HIELO, sentado sin orden ni destino, vagar, El último tren, el último día Cerrar la última puerta Despertar mañana, para y olvidar , olvidar aquel día La
La casa de tres ventanucos
El silencio se hace denso Blanco, albar, pálido El silencio se hace espeso Pálido, blanco, albar Con la esclerótica tus trazos Tenues de acuarela El silencio se hace luz blanca y pálida Luz, que nace en el congelado manantial Perdido,
La casa de tres ventanucos
El silencio se hace denso Blanco, albar, pálido El silencio se hace espeso Pálido, blanco, albar Con la esclerótica tus trazos Tenues de acuarela El silencio se hace luz blanca y pálida Luz, que nace en el congelado manantial Perdido,
como aquella luz
Como el río cargado de labios Que incansable cuenta su orilla Así te imagino Como el sol que desmonta y trina Que florece de Los pétalos su mañana así te recuerdo Como el mar que no se cansa de besar
como aquella luz
Como el río cargado de labios Que incansable cuenta su orilla Así te imagino Como el sol que desmonta y trina Que florece de Los pétalos su mañana así te recuerdo Como el mar que no se cansa de besar
el bosque
Deseo, tenerte Besar, mirar y oler Oler de tus labios jazmín De azul tu esencia Deseo, temblar, escalar el éter Como aquella rama mecida Por cada latido Oler, besar, mirar Como aquel trotar De cabello, esa rama Y de aquel
Fuego
Correr tras ese anhelo No llega Tronar tras ese anhelo No es Ver, Mi alma desnuda, de luna Nunca llega No es Desnuda en una espina Y en el ayuno, un pétalo Y deseo llamar, en esa puerta No existe,
