Archivo mensual: diciembre 2012
El triciclo de los mercenarios
Agua y espirales en la congelada niebla, Clavada en la profanada mirada Lluvia acaricia deseo Disparan extasiadas crisálidas. Sinergia homicida refulgente ajada vena, Oculta su rápido acero. El santo espartano descubrió su mañana, Ruinas dédalo de soslayado anhelo.
El triciclo de los mercenarios
Agua y espirales en la congelada niebla, Clavada en la profanada mirada Lluvia acaricia deseo Disparan extasiadas crisálidas. Sinergia homicida refulgente ajada vena, Oculta su rápido acero. El santo espartano descubrió su mañana, Ruinas dédalo de soslayado anhelo.
La dulce soberbia de un armónico
Cuatro círculos ardiendo en el abismo, cicatrizado con hielo y soledad. Lentas caen las melodías de sus labios esquivos, Suaves mecen las almenas con sus cadenas Sus cuerdas quiebran el éter, escupiendo su inflada soberbia. Borro su ego cualquier rastro
La dulce soberbia de un armónico
Cuatro círculos ardiendo en el abismo, cicatrizado con hielo y soledad. Lentas caen las melodías de sus labios esquivos, Suaves mecen las almenas con sus cadenas Sus cuerdas quiebran el éter, escupiendo su inflada soberbia. Borro su ego cualquier rastro
Hielo
En el grito de una aguja cosiendo el tiempo Al seco cuero de su piel Ha leído sus manos rotas por el hielo Frío hielo consumiendo el aire En un alarido sumiendo al mundo en la desdicha Han dibujado los
El seductor beso del castigo
Los porosos besos destronan el inmaculado asedio de vacuas ramblas Hacia ningún lugar, mampostería erigida, en la firme desdicha Letargo, hibernación, crisis existencial, miedo y miseria en el desencajado rostro En el pozo de los deseos han escrito un verso
El seductor beso del castigo
Los porosos besos destronan el inmaculado asedio de vacuas ramblas Hacia ningún lugar, mampostería erigida, en la firme desdicha Letargo, hibernación, crisis existencial, miedo y miseria en el desencajado rostro En el pozo de los deseos han escrito un verso
El humo rojo deja cenizas azules
Pasear las manos, suaves, sobre las rojas tejas Luz en una avalancha, extasiada luz negra, Empecinado fuego naciendo de las enterradas huellas Rastros maleables de loable avaricia En los castillos de naipes moran fantasmas de cuero y satén Llagas enajenadas
El humo rojo deja cenizas azules
Pasear las manos, suaves, sobre las rojas tejas Luz en una avalancha, extasiada luz negra, Empecinado fuego naciendo de las enterradas huellas Rastros maleables de loable avaricia En los castillos de naipes moran fantasmas de cuero y satén Llagas enajenadas
