Archivo mensual: noviembre 2012

Conversos

Los sedosos dedos de marfil y café Arrancaron la piel de una nota congelada el cuello sin fe se tendió en el rocío A contemplar su cuerpo Las nubes con los ojos teñidos Deseo, lujuria Tendidas en el paramo de

Conversos

Los sedosos dedos de marfil y café Arrancaron la piel de una nota congelada el cuello sin fe se tendió en el rocío A contemplar su cuerpo Las nubes con los ojos teñidos Deseo, lujuria Tendidas en el paramo de

El canto del alfeizar

Cuatro alas ruedan atravesando siluetas Tres ciclos perdidos en una espiral desolada El páramo se lleno de paz con la huida Las flores enamoradas susurran polen Las hojas se besan al atardecer del viento En un gestos de amapola, un

El canto del alfeizar

Cuatro alas ruedan atravesando siluetas Tres ciclos perdidos en una espiral desolada El páramo se lleno de paz con la huida Las flores enamoradas susurran polen Las hojas se besan al atardecer del viento En un gestos de amapola, un

Viernes

Son azules las manos de un iceberg Hundidas en la pesadilla de una daga Con piel de cordero y dientes enlutados Muerden la hierba de los burros. Los reflejos de su odio atraviesan sus ojos. Yacen en  la parda esencia

Viernes

Son azules las manos de un iceberg Hundidas en la pesadilla de una daga Con piel de cordero y dientes enlutados Muerden la hierba de los burros. Los reflejos de su odio atraviesan sus ojos. Yacen en  la parda esencia

Jueves

Rezuma libertad el cálido Humo con pinturas de guerra Se tiende una arruga Sobre una grieta milenaria A observar El cielo rojo En la tierra ocre Del río rojo Abismos rugiendo una avispa sorprendida de su aguijón Atravesada por su

Jueves

Rezuma libertad el cálido Humo con pinturas de guerra Se tiende una arruga Sobre una grieta milenaria A observar El cielo rojo En la tierra ocre Del río rojo Abismos rugiendo una avispa sorprendida de su aguijón Atravesada por su